Voces de la Diversidad: Testimonios de la Comunidad LGBTTTIQ+ de Sonora

Por ser Mes del Orgullo, la editorial Patria4t y en todas sus redes difundirá datos importantes al respecto de la Comunidad, como su historia, logros, retos y pendientes legales que siguen en lucha. Hoy por hoy, desde una convocatoria que hicimos, recabamos algunos testimonios de voces anónimas que sobreviven al mundo de la barbarie epistémica y física que la homofobia y el patriarcado tanto pregonan en la cotidianidad de muchos individuos: en las aulas de dos estudiantes bisexuales en busca de la felicidad y el amor; en el transcurso de la vida de un joven gay; en las penumbras de la fobia y el acoso dentro las oficinas de un trabajador queer. Esperamos que les sirvan de reflexión y tengan empatía por estos narradores que han optado por el anonimato, sin embargo, cada uno de elles nos representan a todas, todos y todes.

Porque todos somos humanxs, sentimos, amamos y lloramos; porque el amor, sin importar género u orientación, sigue siendo amor.

Sin más, Patria4t les desea un feliz mes del orgullo.



Comunidad LGBTTTIQ+ en la política y servicio público

Me entusiasma ver a la comunidad LGBTTTIQ+ involucrada en la política incluso más allá de lo identitario, porque es natural que nos asociemos a movimientos no conservadores, dado que los tratos y los derechos que nos han negado nos producen empatía y generan apoyo a las causas de otras y otros. En lo personal, la juventud de izquierda representa para mí uno de los espacios más inclusivos y seguros y le estoy muy agradecido; en cuanto a la Cuarta Transformación creo que hay cambios sustanciales en Sonora, como la aprobación del matrimonio igualitario, la designación de funcionarias y funcionarios que públicamente se identifican como parte o bien como aliados de la comunidad, o la implementación de política pública como Yo Genero Inclusión de SEDESSON, por dar algunos ejemplos.

Afortunadamente, hoy puedo servir a la sociedad sonorense desde una dependencia de gobierno que de manera institucional está impulsando como nunca el respeto y apoyo a la diversidad sexual; no obstante, puedo decir que si bien vivo orgulloso de mi orientación sexual y de ser servidor público, también vivo roto y con tristeza esta experiencia. Roto porque solo puedo mostrar y hablar de una faceta de mí y porque me parte saber de compañeres que están en la misma situación; me entristece escuchar las burlas dirigidas a un compañero o los chistes que hacen cuando se toca el tema de la diversidad, saber que hay quienes tienen miedo a sus mandos superiores o han preferido dejar de convivir socialmente en su oficina; o que mi compañera tenga que ocultar que vive con su pareja o que está pasando por un mal momento en su relación para que no sepan que es otra mujer, o que nos tenemos que saludar con discreción y en muchas ocasiones vernos en secreto.

Todas las personas de la comunidad LGBTTTIQ+ deben poder verse respetadas, reflejadas y representadas en todos los espacios y en todos los momentos; el servicio público tiene que dar resultados hacia fuera, pero también tiene que ser un espacio que incentive hacia dentro el respeto, la participación y el bienestar de todos los grupos vulnerables. Sumemos plenamente más voces y esfuerzos a las instituciones, construyamos un Estado realmente diverso.


El amor existe para todxs

Todo empezó cuando estaba en la secundaria.

En aquellos días me gustaba un muchacho de tercero y yo estaba en primero. La que era mi mejor amiga siempre andaba conmigo haciéndome carrilla y demás, pero, cuando menos lo pensaba, yo usaba de pretexto a ese muchacho para pasar más tiempo con ella. Guardamos nuestro primer beso entre nosotras en un 14 de febrero, no queríamos que un idiota se quedara con algo tan preciado como lo nuestro, así que es mejor entre amigas ¿no? Para ella fue cosa de dar un beso, y yo me di cuenta de que en serio me gustaba y estas sensaciones siguieron incluso después de la secundaria. Jamás dije nada, hasta que una lindísima maestra se dio cuenta y me dijo que no pasaba nada, que la vida está llena de amores, errores y dichas.

Tenía toda la razón.

En mis años de prepa me liberé, e igual en la primera parte de mi universidad, donde yo solo tenía parejas mujeres, y lo expresaba abiertamente entre mis amigos; sin embargo, al llegar a casa era corriendo al clóset. Años después conocí a un muchacho, me enamoré y lo amé como nunca amé a nadie, nos casamos y de esta manera llevé una vida hétero familiar por casi 10 años; luego terminamos y ahorita estoy en una relación tranquila con la mujer más maravillosa del mundo; soy su fan, ella me quiere y me acepta con todo lo que soy. No sé si realmente algún día me abra plenamente con mi familia, si algún día por todos lados exprese quien en verdad soy: una chica bisexual que cree firmemente que el amor existe.


Mi experiencia como hombre gay en Sonora

Mientras intento reflexionar sobre lo que significa ser un hombre gay en Sonora pienso en cuál es la diferencia entre mis experiencias con las de otres chiques en México, ¿en realidad el norte es tan distinto en cuanto al centro y sur, entre la zona oriente y occidente? A comparación de otres, durante mi niñez y adolescencia no sufrí de abusos continuos, pero se me hizo comprender que era distinto: joto fue la palabra con la que se me describió tanto por mis compañeros hombres, como por mujeres. No sabía lo que quería decir, pero era malo en su intención y su propósito era herirme. A pesar de esto, mi ignorancia jugó a mi favor. ¿Cómo era posible que los niños supieran esa palabra y su uso malicioso?

Con el paso de los años y la entrada a la juventud conocí otro aspecto de la sociedad sonorense, en especial de los hombres. Sí, era común que ante mi apariencia amanerada se me burlara en la calle, con pitidos, con besos tirados desde la seguridad de sus autos y, además, con el acoso callejero. Así comprendí que, para estos varones solo podía ser dos cosas: objeto de burla y de deseo. Estos podían ser casados o solteros, pero heterosexuales e HIPÓCRITAS en su vida cotidiana y pública, capaces de burlarse de miembros de la comunidad gay masculina y, por la noche, buscarlos para satisfacerse sexualmente.

Ser un hombre gay amanerado no solo en Sonora, sino en México, significa un acto de resistencia. Significa ir en contra de lo que es “ser un verdadero hombre” a través de mi expresión, de mi habla, de lo que uso y del diseño que busco para pintarme las uñas. Es demostrar la diversidad que existe en la sociedad sonorense saliendo de las ideas cuadradas del género, decirles que no soy ni seré quien creen que “debería de ser”. Incluso, también es un acto de resistencia frente a distintos miembros de una comunidad gay masculina quienes han tenido por objetivo convertirse en un modelo del “buen gay” creado por una sociedad que se hace llamar normal y, por esto, también son capaces de cometer los atropellos, las burlas y la discriminación hacia su misma comunidad.

Así que, mientras estemos pisando estas tierras sonorenses y mexicanas seguiremos resistiendo, exigiendo respeto y derechos, expresándonos, cuestionando la construcción del género y, en especial, viviendo bajo nuestros ideales.


¿Hétera de día y lesbiana de noche?

Amigas y amigos de la prepa decían que yo era hétera de día. Tuve novios, con ellos caminaba de la mano, salíamos a citas y nos besábamos en público, además nos escribíamos cartas e íbamos a «visita». Cuando de ellos estuve enamorada, fue un amor que se podía gritar a los cuatro vientos.

Amigas y amigos también decían que era lesbiana de noche. Conocí a varias morras, bailábamos en fiestas, salíamos al cine, pero no nos besábamos en público, ni nos escribimos cartas, ni nos dábamos flores, solo éramos «mejores amigas». Pero cuando de ella me enamoré, fue un amor que nadie tuvo conocimiento.

Amigas y amigos dijeron: “Dice ella que es bisexual” y otros interpelaban “¿O sea que con los hombres tienes relaciones serias, pero te gustan las morras para el rato?”; y no paraban ahí, porque seguían con el típico “No pareces bisexual”, o “no te creo, solo te he conocido novios”.

Tardé mucho tiempo en reconocer que estos eran comentarios bifóbicos.

Amigas y amigos: aunque algunos no lo crean, o no lo entiendan, me gustan las morras y me gustan los morros. No soy 50% hétero y 50% lesbiana, soy 100% bisexual.


Para cerrar con broche de oro este artículo, dimos apertura al arte de la lírica con una joven muy talentosa que estudia la preparatoria nos compartió un bello poema, ella es Danna Carolina, poetisa sonorense.

El verdadero pecado


Nacimos con una falla, la cual es amarnos sin etiquetas,
aun cuando tengamos semejante anatomía y sintamos con la misma pasión. 
Amamos libres y sin miedo, sobrevolando como saetas,
no para que la sexualidad y que la orientación sexual pasen por tu indagación. 

Si Dios es amor, ¿por qué nos detesta?, ¿y tú qué haces, que lo alabas tanto?
lo único asqueroso en este espacio es tu ignorancia, que no somos pecadores. 
Nosotres damos amor, y tu religión: el odio; ¿pero qué estás confirmando?   
no, no necesito que me toleres, aquí el odio es el verdadero infractor.

El amor debería ser sin medio y sin etiqueta, 
dado que la vida es muy corta…
y el infinito arrepentimiento…  la acorta.


A todxs les que han llegado hasta aquí, agradecemos su lectura, agradecemos su empatía. Convocamos a la marcha este 25 junio para gritar al unísono con fuerza y algarabía , y estar orgullosos porque queremos, porque amamos, y porque construimos y soñamos en conjunto sin distinción alguna.

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