Cuando Eduardo Galeano reflexionó sobre Hugo Chávez en una de sus tantas conferencias, lo llamó el “extraño dictador”. Dentro de las distintas características que él veía en Chávez estaban la de lograr evitar que votaran los muertos; que, por distintas razones, la gente votara dos veces; que permitiera que personas en radio, televisión y periódicos, denunciaran la falta de libertad de expresión que existía en el país. En paralelo, Gabriel García Márquez, en una entrevista que le realizó al presidente Chávez, decía abiertamente no haber simpatizado con el expresidente venezolano hasta haberlo conocido. Su carisma había encantado al escritor colombiano, y sus reflexiones le habían hecho cambiar de opinión con respecto a él. Para bien o para mal, el expresidente Chávez se convirtió en un referente que se quedó en el poder, con un gran apoyo popular, hasta su muerte.
El carisma de Hugo Chávez puede ser comparable, quizás, al que pudo tener en su momento Fidel Castro, quien lograba convocar a miles de personas, solo con el rugir de su voz. Ese carisma fue descrito intensamente por Ernesto Guevara en sus cartas desde el momento en que lo conoció (y mucho antes de convertirse en el mítico Che). La capacidad de hablarle a las personas sobre asuntos que les hacen sentido y encontrar soluciones para sus problemas, es algo que, logró fundar la popularidad y el personalismo de muchos lideres latinoamericanos. Desde la izquierda y derecha, estos personalismos han bordeado o, en muchos casos, abrazado el autoritarismo.
Sin embargo, por desgracia para la derecha latinoamericanay para la derecha chilena en particular, Andrés Manuel López Obrador se queda corto si se le compara con esos líderes de antaño.
En primer lugar, si bien el carisma del presidente mexicanoes llamativo, no grita como otros, ni habla con retóricas complejas. El presidente mexicano, puede decirse, es extremadamente pausado y lento para hablar, al punto incluso de tener que acostumbrarse para no aburrirse. No obstante esto, López Obrador diseñó el sistema de conferencias mañaneras como una forma de interacción directa con la población con un éxito envidiable.
Cada mañana, los periodistas de cualquier medio de comunicación (ejemplo: TV Azteca, Milenio, El Universal, El País, Sin Embargo, La Jornada, sólo por nombrar algunos de distinto lineamiento político) asisten a una conferencia del presidente a preguntarle sobre distintos temas de contingencia nacional, internacional o, incluso, sobre su vida personal. Lo que logró el López Obrador, en un contexto de monopolización de la opinión pública por los medios pertenecientes a grupos conservadores del país, fue poner los temas de relevancia para su gobierno en el debate público, dejando desdibujada cualquier polémica artificial que otros medios de comunicación quisieran generar sobre él. Al mismo tiempo, como efecto secundario casi, el presidente mexicano se convirtió en uno de los diez streamersde habla hispana más vistos de YouTube durante el 2023 y 2024.
En segundo lugar, López Obrador no solo ha promovido la realización de las elecciones de este 2 de junio, sino que se ha dejado evaluar por la población en múltiples ocasiones. Sólo como ejemplo: Al inicio de su mandato AMLO buscó una modificación constitucional para realizar un referéndum revocatorio a mediados del mandato. La condición para revocar el mandato consistiría en un mínimo de participación delcuarenta por ciento del padrón electoral y, lógicamente, la mayoría de los votantes debían votar por la revocación del mandatario. Es importante señalar que, ya que la presidencia mexicana tiene una duración de seis años sin la posibilidad de reelección, para López Obrador se hacía indispensable generar un mecanismo que pudiera hacer que la ciudadanía evaluara a su gobernante de turno. Pese a que el 2021 se hizo el referéndum y se ratificó la popularidad del presidente, la participación no llegó al mínimo porcentaje requerido. Es así como el presidente continuó su mandato hasta este año, con una oposición que repetía abiertamente y casi semanalmente, que el presidente iba a buscar por todos los medios quedarse en el poder (es cosa de leer opiniones de Enrique Krauze, Hector Aguilar Camin, Claudio X Gonzalez, Mario Amparo Cassals, entre otros).
En tercer lugar, Andrés Manuel López Obrador, en vez promover una reforma tributaria, buscó los recursos económicos en el mismo estado a través de lo que llamó la Austeridad Republicana, con un discurso constante de Los Pobres Primero. En la práctica, esto consistió en reducir los viajes internacionales, luchar contra las relaciones clientelares y el nepotismo, reducir el aparato estatal intentando fomentar su modernización, eliminar el gasto no prioritario del Estado y redistribuir el avisaje estatal, profundizando la libertad de prensa. De la misma forma, el Servicio de Administración Tributaria (SAT) dejó de realizar perdonazos a las evasionestributarias de los grandes conglomerados económicos que se habían acostumbrado a no pagar impuesto a sus ganancias (el caso del empresario Ricardo Salinas Pliego es ejemplificador de una persona cuya deuda tributaria asciende a más de tres mil millones de dólares). Con los nuevos ingresos, se promovieron asistencias sociales, se llamó y profundizó el emprendimiento, se generalizó la pensión universal, se aumentaron las becas de enseñanza media y superior para los jóvenes mexicanos y se aumentaron los bonos para las clases más necesitadas, entre otras cosas. Todo esto produjo un reforzamiento de la economía nacional y reforzó la confianza en las instituciones estatales por parte de gran parte de los mexicanos, muchos de los cuales finalmente lograron salir de la pobreza generacional en la que estaban. Para López Obrador, pese a no tener las mayorías necesarias para los cambios tributarios profundos, la sociedad mexicana no podía seguir esperando.
En cuarto y último lugar, el presidente mexicano promovió la colaboración público-privada como dos entes negociadores en igualdad de condiciones. Sólo como ejemplo, los proyectos de infraestructura más emblemáticos fueron el Tren Maya, que ha comenzado a operar hace ya un par de meses, y que recibió el apoyo del empresario y multimillonario Carlos Slim en el negocio. El tren conecta a la población de distintos estados de la península de Yucatán, al igual que pretende convertirse en un espacio donde cohabiten el mundo del turismo nacional e internacional. Por otra parte, la construcción del aeropuerto Felipe Ángeles (AIFA) logró dejar de lado el fracasado proyecto de aeropuerto de Texcoco que no vio más que actos de intensa corrupción y la masacre de la población indígena de la región (caso Atenco). Hace un par de semanas se dio la noticia que el AIFA ya comenzaba a generar ganancia por cuenta propia por lo que no necesitaba el subsidio del estado y también se dio el anuncio de que prontamente se iba a poder realizar el viaje desde el centro de la ciudad de México al Aeropuerto en tren.
Con todo, en los últimos seis años, la economía mexicana se ha convertido en una de las más fuertes de la región. El peso mexicano se ha fortalecido con respecto al dólar. Por primera vez en diez años, casi la mitad de la población cree en la veracidad del proceso electoral (considerando que en 2016 solo el 18% lo hacía de acuerdo con Gallup inc.). López Obrador, ya a poco de finalizar su mandato, ni siquiera ha intentado mantenerse en el poder, sino que en las pocas entrevistas que ha dado, ha enfatizado que ya es su momento de retirarse de la vida pública, dejando a la derecha dando vueltas en sí misma. El presidente se va con uno de los niveles de aprobación más grandes y con una oposición que no ha podido generar un contraproyecto para derrocar a lo que se ha llamado la cuarta transformación. Así, una gran parte de la sociedad mexicana que ha visto mejoradas sus condiciones de vida, y otros que finalmente han visto una verdadera redistribución de sus riquezas (y no el robo de sus propios impuestos por unas pocas manos), se preparan para despedir al presidente que finaliza su carrera política con broche de oro. No quedan más palabras que decir con alegría ¡Adiós Andrés Manuel!

Maestro en Artes
