Narración de mi viaje a Estación Pesqueira

Un ambiente diferente se respiraba en la Universidad Kino aquella mañana del 19 de marzo de 2022. Después de dos años de una pandemia que provocó la cancelación de clases presenciales, jóvenes universitarios de diferentes carreras nos congregábamos dentro de las instalaciones, impulsados por una causa e interés común: un concurso de fotografía enfocado a retratar a la migración indígena en el estado de Sonora.

Estación Pesqueira. Las fotos son propiedad del autor de este artículo.

En ese día, sonó la alarma en mi teléfono celular, eran las ocho en punto y el camión ya estaba en espera de que lo abordáramos. Inmediatamente nos dirigimos hacia Estación Pesqueira, acompañados por nuestros profesores y equipo fotográfico a la mano. En el transcurso hacia nuestro destino, entre pláticas llenas de júbilo y expectativas, el tiempo pasó deprisa. De pronto, a lo lejos, se lograba vislumbrar una cancha de concreto y un tejaván más alto que los dos pisos de nuestra alma mater. Era la primera parada un preescolar catalogado dentro del sistema educativo como “indígena”. A nuestra llegada, varios compañeros externaron su sentir con respecto al ambiente gélido que calaba hasta los huesos. Sin embargo, eso no representó impedimento alguno, ya que nuestro motivo principal era conocer los patrones de vida de un grupo de migrantes indígenas y al mismo tiempo retratar algunos de los elementos más preciados para la mayoría de los seres humanos: la felicidad en el marco de la convivencia familiar. 

Familia.

Ingresamos al plantel y muchas ideas se desmitificaron, pues para mis compañeros, y un servidor, fue sorpresivo encontrar un parvulario lleno de vida, con un entorno y áreas periféricas que irradiaban colores vivos y brillantes, estos también manifestados por los padres de familia que iban arribando junto con sus hijos. Después de que uno de los profesores nos presentara a la comunidad, se dio por iniciado un rally familiar que había sido previamente organizado y el amor entre padres e hijos, urgidos por ganar, se hizo presente. Momentos como la risa de una mamá, el abrazo protector de un papá, la creación de recuerdos memorables con la abuela o la mirada inocente y curiosa de uno de sus retoños, fueron capturados por las cámaras de los y las alumnas de la universidad.

Madre e hija.

Después de finalizado el rally, asistimos al tianguis de la Estación Pesqueira. En grupos de tres, el alumnado recorrió el perímetro, charlando con la gente de los puestos, comprando ciertos productos y tomando algunas fotografías. Lo anterior nos permitió darnos cuenta de que las formas de vida de las personas de diferentes grupos étnicos que cohabitan esta misma área geográfica son muy similares a la cotidianidad que se vive en nuestra ciudad. Terminada nuestra actividad, regresamos al camión y nos encaminamos a Hermosillo, dejando así por concluida una parte fundamental del concurso, la cual nos dejó como enseñanza principal la importancia de deconstruir ideas preconcebidas impuestas por el sistema, pues para emitir alguna opinión o juicio es necesario vivir la experiencia y entonces hacer un análisis crítico al respecto. Dicho de otra manera, puedo argumentar que en este viaje se retrataron a personas con historias maravillosas y de un gran corazón, con sueños y esperanzas; personas como tú, personas como yo.

Estudiante de periodismo

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