El 20 de enero del año 2000, al clarear el nuevo siglo, la Asamblea General de las Naciones Unidas declara el Día Internacional de la Juventud al 12 de agosto. Con el fin de organizar acciones en pro de la participación de las nuevas generaciones en procesos de cambio[1].
A propósito del día, y de los acontecimientos políticos de México conviene reflexionar sobre el papel que han jugado las juventudes en la arena pública.
Antes bien, es conveniente recordar el siguiente spot: https://twitter.com/cabrowns/status/1293607249982758913?s=20.
En él podremos ver la campaña política con rumbo a la presidencia de Enrique Peña Nieto presentando a su equipo de trabajo. Pedía en el que votáramos por el cambio para México, votar por el PRI, el mismo que estuvo en el poder casi todo el siglo anterior, pero ya no era el mismo partido, ahora estaba representado por jóvenes, un “nuevo PRI” (de hecho en el spot, después de definir los objetivos finaliza con un “¿no es así, jóvenes?” a lo que responden efusivamente “¡Si!”).
Enrique Peña Nieto, Luis Videgaray, y Emilio Lozoya; presidente, secretario de hacienda y director de PEMEX, respectivamente.
Lozoya declaró el día 11 de agosto ante la Fiscalía General de la República (FGR) que utilizó 100 millones, recibidos de la empresa Odebrecht (envuelta en una red transnacional de corrupción) para financiar la campaña de su líder. No siendo suficiente, también destinaron cerca de 400 millones más a la compra de votos de diputados y senadores para que pasen las reformas estructurales, última estocada al país de gobiernos neoliberales.
Ahora sabemos que estos jóvenes, iniciadores del Pacto por México, intensificaron la venta del país, la continuidad del proyecto neoliberal se logró a través de sobornos.
EPN vino a poner la joya de la corona de los objetivos del artífice del neoliberalismo en México: Carlos Salinas de Gortari. Esta alianza se basó en vender los bienes públicos de la nación. Lozoya, Salinas, Peña y a Videgaray, los podemos poner en una misma bolsa. Su conexión es de todos conocida[2].

El expresidente es un político diseñado a modo por los viejos intereses, una cara sin arrugas no es garantía de nuevas propuestas.
Previamente habíamos advertido del gatopardismo[3] (que todo cambie para que todo permanezca igual), EPN es el caso icónico. Las apariencias engañan, un representante político que sea considerado “joven” no es una garantía.
¿Tendremos en las siguientes elecciones representantes jóvenes éticos y con nuevas ideas? ¿Cuáles son los temas que más le interesan a ese grupo de la sociedad?
Cuestiones abiertas y cada vez más presentes debido a que nos acercamos a periodo electoral.
Por mientras ¡Feliz día a las y los jóvenes!
Por: Manuel Valencia
Twitter: @manuelv18
[1] Lo puede encontrar en https://undocs.org/es/A/RES/54/120
[2] https://www.eluniversal.com.mx/opinion/salvador-garcia-soto/el-padrino-pero-de-los-lozoya
[3] https://pensarlapatriagrande.art.blog/2020/06/12/las-luchas-de-la-juventud-cual-es-la-agenda/
