Reflexiones, o porqué ser irresponsable cuesta mucho

Espero que cuando estés leyendo esto, las cosas en tu vida no estén tan complicadas. Me he tomado la libertad de aprovechar cierto tiempo muerto para reflexionar sobre la situación que vivimos en la actualidad. Es en este primer punto donde todo parece complicarse, ya que no todos vivimos la pandemia de la misma forma, como individuos tomamos decisiones, que pueden o no afectar nuestra salud, pero en paralelo también afectan a quienes nos rodean: en un primer círculo a familia o personas cercanas y en segundo a la sociedad en general.

El aislamiento social no basta para detener el coronavirus, es ...
Las filas para comprar comida no sólo pasan en México Fuente: https://news.un.org/es/story/2020/03/1471232

Como sociedad no pasa lo mismo, ya que por procesos histórico culturales que no abordaremos en este texto. La sociedad en México como en el resto del mundo tiene capas o estratos sociales, si bien es cierto que el covid-19 no distingue y afecta y contagia todos (sin importar si eres un vagabundo o un multimillonario) el estrato social al que perteneces si te da más opciones para cuidarte y evitar el contagio. Pero la sociedad en México está (en teoría) representada por sus gobernantes los cuales deberían estar preocupados por la salud pública y estar actuando en consecuencia.

Sin embargo, esto último no es un esfuerzo en conjunto, por lo menos no en México, tristemente debo decir que tampoco me sorprende, hay varios casos documentados donde la diversidad cultural e ideológica de este país, le ha jugado más en contra que a favor. Para muchos les parece incomprensible como es que el gobierno federal ha soltado la rienda a las autoridades estatales para que ellos tengan su propio margen de decisión ante esta contingencia. Pero una vez más incluso entre las autoridades parece no haber un trabajo en conjunto.

Este punto donde parece ser que se repite un patrón, ya que si bien hay naciones que trabajan juntas y mandan ayuda. Son acciones sueltas, más que una acción global. Aunque en ese sentido parece haber más luz en una cooperación global, no porque quieran si no porque la circunstancia del problema está dejando claro que muy difícilmente solo se podrá salir adelante.

Pero la intención de este texto es reflexionar sobre una actitud, que en opinión de este autor, padecemos como sociedad en México. Irresponsabilidad es lo que hoy por hoy, aqueja a México. Aclarando que la nación vive un momento de cambio donde una mayoría voto por una opción distinta a la que el país estaba acostumbrado, acentuando más la polarización que aqueja a la nación, pero antes que empecemos a acusarnos los unos a los otros. Le pediría al lector que se abstuviera de sus filias y fobias y tratara de leer lo que sigue del documento lo más objetivamente posible. Tampoco se preocupe estoy convencido que la imparcialidad en los humanos es algo ilusorio somos parte de nuestras subjetividades, eso me queda claro. Pero si creo que podemos abstraernos de ellas en los momentos que hacen falta.

En la conferencia vespertina han sido enfáticos en que la mejor forma de ayudar es quedarse en casa Fuente:http://laopcion.com.mx/noticia/276140/conferencia-vespertina-covid-32796-defunciones

A lo largo de la semana en este país han pasado muertes trágicas aparte de las que provoca la enfermedad que azota al país. En ambos casos la irresponsabilidad luce junto con conceptos como abuso de poder y negligencia de parte de las autoridades. Sin embargo desde la población también se produce esta actitud, el no acatar las medidas de prevención de salud personales, desobedecer la medidas salud como el #quédate en casa y en casos extremos el ataque tanto a personal médico como a las instalaciones mismas.

Cabe aclarar que me dirijo específicamente a quienes pueden hacer lo que se les pide y no lo hacen, no por falta de recursos u oportunidad, simplemente porque no tienen la voluntad o son incapaces de cumplir con el compromiso que se les está pidiendo (en algunos casos obligando). Eso por cierto es una de las definiciones de la irresponsabilidad.

No hace poco escuche la crítica sobre la  acciones violentas de un pueblo que termino con un hospital quemado, “ese es el pueblo bueno y sabio”. Efectivamente ese es el pueblo bueno y sabio, pero esas acciones no lo hicieron menos bueno y tampoco le quitaron sabiduría. Pero si lo exhibieron como un pueblo irresponsable. Y en eso queridos lectores es lo que como individuos y como sociedad es lo que tenemos que empezar a combatir y cambiar. Curiosamente el modificar esta conducta es algo que depende tanto del individual como lo del colectivo.

Para este punto más de uno tendrá en su cabeza algún argumento de porque no hace las cosas o como el sistema es el que te orilla a no acatar ciertas normas, incluso los más radicales pondrán por delante cierto ideal y los más descarados solo una excusa para no hacer lo que se supone debería de hacer.  ¿Cómo paso esto? ¿Quién es el culpable? , sin duda hay quienes son más responsables que otros y tendrían que rendir cuentas, sin embargo siendo sinceros si buscamos a un culpable solo necesitamos mirarnos al espejo. Asi es todos en mayor o menor medida somos participes de esta actitud toxica. En tiempos normales esto es un problema, pero en la pandemia actual es una actitud destructiva sin dudas.

En mi estado he podido ver como en dos municipios han tomado medias diferentes en la pandemia, unas más estricticas en comparación a las otras. El resultado sigue siendo el mismo un aumento en los contagios de covid. Pero ¿que guardan en común estos dos municipios separados por 255km de distancia?

La irresponsabilidad de su población. En este caso con muchas o pocas medidas la realidad ha sido que la población  sigue saliendo a fiestas, amontonándose en los espacios y en los lugares donde se han puesto limitaciones, bueno ahí prefieren arriesgarse a una multa antes de no salir a socializar. Entiendo que para mucho es una cuestión de principios, pero estos son perjudiciales cuando van en contra de las medidas de salud pública. Esto no debería estar a debate ya que si todos cumplieran lo que se les pide, la salud particular como comunitaria no se vería afectada.

¿Qué debemos hacer? Es verdad la premisa que desarrollo o solo es una percepción desde una mente preocupada por lo que pasa a su alrededor. Admito con tristeza que aún no tengo la respuesta a esas preguntas pero si espero que entre todos podamos hallar una respuesta aceptable. Creo que no me corresponde salir a la calle a juzgarlos porque soy muy consiente que hay personas que no pueden evitar salir y tratar de ganarse la vida. Pero claramente he sido testigo de muchos otros que irresponsablemente no piensan en las consecuencias de sus actos. La coyuntura nos da una oportunidad para la reflexión y quizá empezar a cambiar uno de los viejos vicios de este país arrastran.

Por: Benjamín Beltrán

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