Simpatizantes y militantes nos comparten su experiencia de hace 2 años, cuando sucedió lo que parecía imposible: la victoria del pueblo.

Una y otra vez volvería a votar por Andrés Manuel. Cuando hablaba que la fuente de financiamiento para todos los programas y proyectos sería la eliminación del caudal de corrupción que mermaba el presupuesto federal, nunca imaginé el tamaño de la corrupción. Mi voto no fue por hartazgo, no fue de castigo, mi voto fue razonado y por convicción. Cuando veo la mañanera, siento orgullo de ser mexicano, cuando escucho que el Presidente nos pone al tanto sobre como combate a la corrupción, me da orgullo ser mexicano, cuando se presentan informes de seguridad sin maquillaje, me siento orgulloso de ser mexicano, cuando la fiscalía presenta informes, me siento orgulloso.
Este es un gobierno en el cual todas las mañanas el Presidente está parado informando al pueblo de México sobre lo que ha hecho, esta haciendo y hará, el tiempo varía, puede durar hasta 2 horas y media, y el presidente sigue de pie, respondiendo preguntas de los diferentes periodistas que asisten a la famosa mañanera.
Me siento orgulloso, porque no tengo que esperar a que los diferentes medios de comunicación decidan publicar un artículo con sesgo para informar algún asunto en especial, solo basta con prender el televisor por las mañanas, y estaremos escuchando al Presidente en vivo, darnos las acciones que se emprenden en el Gobierno Federal Mexicano.
Cuando veo la lucha contra el huachicol, contra el manoteo de recursos de programas sociales, el cobro a empresas nacionales a las que se les condonaban impuestos, la creación del instituto para devolver al pueblo lo robado, los recortes federales, la constitucionalización de los programas sociales, la lucha contra la evasión fiscal, etc, me doy cuenta que el caudal de corrupción al que hacia alusión en campaña nuestro presidente, es más largo que el amazonas.
A mi me gusta ver la selección mexicana de futbol, y cada que me hay un partido oficial, me pongo la camiseta, y me hace sentir más mexicano que nunca. Hoy, no necesito esperar a que haya un mundial o una copa para poder sentirme mexicano, sólo hace falta ver la mañanera, solo hace falta enterarse de las acciones emprendidas por nuestro hoy ejecutivo federal, pues cada paso que da, tiene un gran equipo de trabajo detrás de el, ese equipo se llama pueblo de México
Primus Patriam

En memoria a mi padre Carlos González, publico este relato.
A dos años del triunfo de nuestro presidente, quiero compartir mis experiencias. Soy una persona que ha cuidado las urnas desde que tenía 18 años como observadora ciudadana, ganando paulatinamente simpatizantes a mis principios de igualdad, justicia y libertad que me enseñó de manera férrea mi padre como buen defensor de la Constitución Mexicana en el ejército, de la figura de Benito Juárez (no en vano mi hermano menor se llama así), de las acciones sociales emprendidas en el período del presidente Cárdenas, y de la perseverancia del tabasqueño a favor del pueblo. Sí, me fui acostumbrando a lo largo de los años que mis candidatos perdieran, y después, que nos arrebataran el voto. Sin embargo, hace más de diez años nos organizamos cada vez mejor, logrando hace dos años tener representantes en casa casilla, y defendimos las urnas hasta la madrugada, no abandonamos ni un momento los resultados, aun cuando desde las 6 de la tarde se había reconocido el triunfo de nuestro candidato. Temíamos que a la mañana siguiente hubieran dicho que el sistema se había caído, que hacía falta contar tantos poblados pequeños en donde los muertos revivían cada seis años, o alguna bajeza que acostumbraba la derecha junto a los funcionarios del Instituto Electoral. No dormimos las primeras noches por la emoción y el miedo, hasta de que mataran al candidato electo antes de tomar la presidencia.
Y aquí estamos a dos años del triunfo, me siento orgullosamente defensora de la 4T, y lo seré hasta el último aliento que nos permita la gente, más del 50% de la población dañada de éste país, me siento orgullosa de un presidente que cuida de un sistema de salud público, como lo ha hecho en esta pandemia, que cuida de los adultos mayores, que intenta ofrecer educación pública al mayor porcentaje posible de jóvenes, que ha sido claro para defender al país y sus bienes públicos, y que cualquier expresión políticamente incorrecta que lleguen a encontrar sus detractores queda muy por debajo de la claridad de sus principios y acciones.
¡Viva nuestro presidente! ¡Viva la 4T! ¡VIVA MEXICO!
Guadalupe González

Cuando voté en la urna de una escuela primaria rural, lo hice en favor del arranque de una transformación en México y lo hice tan convencido como lo estoy ahora. Llevé un marcador porque las noticias que trascendían por las redes sociales, afirmaban que un método de participar en el fraude electoral, es precisamente borrar la tinta del marcador para después, operar en favor de un partido, quizás el del poder en turno. Desconocía si eso era cierto o no, pero estaba seguro que no podía permitir dejar ningún poro abierto para que el fraude se consolidara con mi boleta, así que duré más de dos horas bajo las sombras de árboles de mediana altura, esperando mi turno hasta que por fin pude participar en la elección del 2018.
Como Licenciado en Nutrición, conozco los retos que el país tiene en materia de salud, alimentación y lucha contra el hambre, de modo que, mi voto fue en favor de comenzar la lucha por la recuperación de la salud y una vida digna de aquellas personas que fueron condenadas a perderla, y no porque así lo hayan elegido esas personas, sino que fueron arrastradas por su condición de vulnerabilidad socio-económica, educativa y cultural, a vivir vidas de pobreza, con todas sus consecuencias. Sabía que el cambio profundo debía ser desde el máximo de los poderes de México, porque la industria, que forma parte del poder económico, enraizó en la cultura mexicana sus productos nocivos, al mismo tiempo que el poder público, se encargaba de convertir al ciudadano en consumidor (parafraseando a Ignacio Lewkowicz) y, en base a la capacidad que el ciudadano tuviera de consumir, era el valor que tenía pero ¿qué valor tenía para el Estado las decenas de personas que atendí durante mi etapa universitaria, si algunos apenas tenían recursos para comer una vez por día?.
Técnicamente, el gobierno de la Cuarta Transformación, ha invertido más en salud que ningún otro, pues la inversión en salud, no solo son los recursos inyectados a la Secretaría de salud para que realice la distribución, ni el total del dinero invertido en tal sector. En finanzas de la salud, existe el concepto de la inversión indirecta que, en pocas palabras, es el recurso que se ejerce para que se obtenga salud sin que sean las instituciones de salud pública quienes hacen uso de este. En efecto, el recurso ahora llega directamente a grupos poblacionales vulnerables: personas discapacitadas, adultos mayores, jóvenes en condición de vulnerabilidad, entre otros. Estas personas, reciben un apoyo en determinado tiempo que les garantiza las posibilidades de, por lo menos, poder alimentarse, sanamente o no. Por supuesto, hace falta mucho por lograr en el campo alimentario, pero sin duda, debería ser satisfactorio para los profesionales de salud y, particularmente de nutrición, saber que nuestros adultos mayores (por mencionar un grupo altamente vulnerable) reciben recurso para poder comprar sus medicamentos (es un grupo poblacional que, entre otras cosas, se caracteriza también por padecer de polifarmacia, el síndrome que existe cuando una persona consume más de 4 medicamentos simultáneamente) y sus alimentos, pues con recursos garantizados para la compra de sus alimentos, podemos comenzar a desarrollar estrategias nutricionales para combatir el síndrome de fragilidad, síndrome de la sarcopenia y, todo tipo de malnutrición y subnutrición que pueda padecer una persona de la tercera edad.
Nos hace falta mucho por lograr, pero no me queda ninguna duda que vamos por el camino correcto, pues es la cuarta transformación, el proyecto que busca mejorar las condiciones y las oportunidades de todas y todos aquellos que se les fue negada una vida digna.
Abel Leyva
El 1° de Julio de 2018 representó un sueño realizado de solamente 64 años, años que representaban un rosario de fracasos y de convencimiento de algún nieto pudiera vivir el día en que el presidente de este único y grandioso México, fuera un estadista que transformara al país lindo y querido. Ese día regresé a las calles de la CDMX secuestrando camiones por el alza de tarifas a estudiantes de secundaria, luego brincando a salto de bardas, que los de la policía secreta nos pisaban los talones a los hermanos Jiménez, repartiendo volantes en las fábricas del sector industrial en el Buick de Antonio G. oteando a las patrullas azules, a la aventura de crear una industria nuclear nacional y rendirle homenaje con mi hija en el panteón de Sta. Fél de la Laguna en Michoacán, al amigo y aliado líder ejidal Elpidio, asesinado por guardias blancos de los ganaderos, en la lucha por la democratización de México por otro michioacáno Rafael Galván, y que la General Electric nos ganó, en fin hoy al final de la pista, me pellizco para asegurarme que AMLO sigue ahí transformando a este México lindo y querido y yo dándole a los últimos sprints de la carrera de la vida, junto a mis camaradas.
Roberto Jiménez Ornelas
El 1 de julio de 2018 amaneció con un calor húmedo, a diferencia de otros años estuvo más despejado y por lo tanto el sol resultó más abrasador, desde muy temprano el viento se empezó a sentir como un secador para el cabello, aun así eso no fue impedimento para que la gente acudiera a votar durante todo la jornada electoral; desde la noche anterior estuve ordenando el material, los snacks, sueros y refrescos que les daría a mis RCs para que soportaran el tiempo que estarían supervisando que las cosas se llevaran debidamente, por más que lo intenté no pude dormir esa noche.
El inicio de la jornada fue muy atropellado, las casillas no abrieron hasta después de las 10:00 de la mañana, en una no se presentó el presidente y el secretario tuvo que asumir esa función, el pobre estaba al punto del colapso cuando llegué, la gente se arremolinaba a la entrada de una pequeña cochera donde estaba instalada la casilla, el espacio era reducido, uno apenas podía caminar entre el espacio que había entre las mamparas y la mesa, el joven había sacado a todos los representantes de los partidos, me acerqué a él para preguntarle si necesitaba ayuda y me corrió, opté por llamar al personal del INE para que fueran a asistirlo. En una de las casillas del Cobach Villa de Seris solo se había presentado la presidente de casilla, una joven, la gente se empezó a exasperar y reclamar, tuve que salir a pedirles que guardaran la calma mientras llegaba el encargado del INE para pedir voluntarios para integrar la mesa. En el transcurso del día todo estuvo tranquilo, en la colonia Emiliano Zapata era muy notoria la cantidad de adultos mayores que acudían a votar a pesar del calor sofocante, resultó enternecedor cuando una abuelita se me acercó con su papeleta en mano y me preguntó dónde tenía que marcar para votar por Morena, con algo de pena le señalé con el dedo el espacio donde estaban las siglas del partido.
Cuando empezaban a llegar los resultados del resto del país y era seguro el triunfo de nuestra parte, el aire pareció hacerse más fresco, la tarde empezaba a llegar y solo faltábamos los estados del norte por terminar el proceso, en la madrugada, cuando por fin estaban por entregar las actas, en una de mis casillas llegaron unos hombres armados a robarse las urnas, un candidato arropado en su soberbia de poder que se negó a aceptar su derrota intentó como último recurso robarse la elección para presidente municipal, era demasiado tarde, las actas ya se habían ido y cada representante de partido tenía su copia de acta.
Llegué en la madrugada a la casa y fue la segunda noche que no pude dormir, pero esta vez era diferente, intentaba asimilar esa nueva sensación, ya no era la expectativa, la ansiedad, la zozobra, era la realidad de un triunfo y yo que siempre fui un defensor de causas perdidas, campeón en fracasos, estaba por primera vez en mi vida del lado de los que obtenían la victoria y era una victoria con todas las de la ley que nadie puede negar porque sería negar el derecho de los más, de los que decidieron salir de su marasmo y aventurarse en pos de la esperanza.
Jesús Ceceña

Estoy convencida de que el 1ero de julio del 2018 ganó el pueblo de México. Más de 12 años en busca de la victoria en las casillas ¿Qué sería de nuestro país, si esta transformación, hubiera iniciado en el 2006? Seguramente ya estaríamos viendo los frutos del arduo trabajo de todos los involucrados. Definitivamente el 1ero de julio del 2018 siempre será un día de sentimientos encontrados. Inicio con una llamada muy temprano, con una trágica noticia, una amiga había perdido la vida en un accidente. Horas más tarde me dirigí a las casillas en compañía de mi familia para ejercer nuestro derecho al voto. ¿Por qué menciono algo tan personal? Mi intención es solo una, reflexionar sobre lo efímera que es la vida.
Creo firmemente que nuestras acciones si pueden cambiar la vida de los que nos rodean, impactar de manera positiva a más de una persona. ¿Por qué será entonces que la ambición de unos cuantos tiene sometido a todo un país en la desigualdad, la corrupción y la impunidad? Cuando radica en ellos, las personas que se supone representan al pueblo, velar por el bienestar y la justicia. Por otro lado, la alegría de saber que estaba viviendo, a lado de mi familia, un día que sería histórico, el principio del cambio, la esperanza de algún día alcanzar el bienestar para todos y con ello, una transformación social que nos toca construir a todos. Veamos siempre, porque la vida de todos los que nos rodean sea plena, nuestra calle, colonia, ciudad, estado, país, solo así sabremos que estamos haciendo las cosas bien. Que la esperanza que nuestro Presidente y el movimiento representan, sea nuestro motor para trascender en esta vida, cumpliendo con nuestro deber social desde donde estemos, que el camino que él ya nos trazó, nos guíe siempre a continuar con su legado, cuidando y velando por los más vulnerables. ¡Viva México! ¡Viva la 4ta transformación!
Martha Cecilia Valenzuela
