Primera llamada

Después de haber escuchado el pasado 18 de junio del presente año, la propuesta por parte de la dirigencia interna de morena, espero que no se concrete. De cara a los próximos comicios del 2021, y tal vez a modo de terapia, escribiré sobre lo que opino de dicha proposición; una alianza electoral que se conformaría por los partidos MORENA, PVEM, PT. 

En una primera instancia pensaría que es sólo una acción más de los procesos democráticos de un país: la unión de diferentes grupos en un proyecto en común, no tiene nada de malo, y por el contrario, que se logren los consensos entre grupos contrarios por un bien común es lo que, en teoría, debería siempre pasar. Sin embargo, no vivimos en un mundo ideal, vivimos en uno de tierra, carne, e incluso desacrificios. Habiendo dicho esto, el cómo dices y haces ciertas cosas es lo que marca la diferencia. Ciertas palabras pueden ser tomadas como insulto si no se tiene cuidado en cómo se expresan y en este país hay un dicho muy popular que dice “No hagas cosas buenas que parezcan malas” seguido de esto, también lo aclara “Ni malas que parezcan buenas”.

Imagen tomada del twitter de Alfonso Ramírez Cuellar (@aramirezcuellar)

Desde mi percepción, el presidente interino vino a vendernos el segundo fragmento: cosas malas que parecen buenas. Podrán pensar algunos que estoy siendo muy duro con esa aseveración, pero, aunque el partido es joven, ya tenemos experiencia en este tipo de acciones. Hay maneras de comparar las formas de cómo plantear esta clase de proyectos.

Lo primero que mencionaría, es que en la alianza del 2018 primero se habló y planteó a los militantes, antes de que se anunciara oficialmente a medios. Se trabajó en corto y directo con dirigentes estatales, militantes y simpatizantes en general. El congreso nacional leyó, discutió y debatió la propuesta del proyecto de nación del 2018, en la cual se incluía una alianza electoral con los partidos que se sumaron al proyecto; voto mismo que no iba ser negociado ni modificado: o se estaba de acuerdo o no.

Fue hasta cuando se aceptó que se invitó a los medios y se empezó a difundir mediáticamente dicha alianza. De la cual, hay que decir que en un primer momento era MORENA-PT, semanas después se anexo el desaparecido PES, cosa que no fue tan bien vista, mas ya se había preparado y consensado que la intención era tener una alianza amplia  y que representara a todos, incluso a partidos que ideológicamente eran por demás contrarios. La clave para que esto pasara fue sencilla, el proyecto que representaba esa alianza ya estaba fijo y no se cambiaría. Parecía algo simple, pero fue una novedad en este país en donde las alianzas entre partidos, más que proyectos en su conjunto, sólo habían sido una mezcla de intereses, preventas y formas de acaparar el poder. Se continuó, y es claro que hubo fricciones, pero, afortunadamente, en ese momento existía un líder con una legitimidad, que logró mantener firme, pese a las contradicciones, la hoja de ruta establecida.

Imagen de https://expreso.press/2020/06/18/ramirez-cuellar-confirma-alianza-de-morena-con-pt-y-pvem-para-2021/

Bueno, para ser justo hasta este momento, esta nueva alianza no repite el esquema anterior, por el contrario, parece tomar viejos métodos de otros partidos que sólo se alían por fines y sin fondo. Que el presidente interino salga con este anuncio es, por decir lo menos, decepcionante. Quiénes son conscientes de la situación actual del partido entenderán que en estos momentos hay un enorme pendiente que se llama renovación de dirigencias.

Si bien es cierto que los consejeros que están en este momento representan legítimamente a una gran mayoría de los militantes, es verdad también, que ésta misma ya se ha ido erosionando, pues hay personas que aún no han podido ejercer su derecho democrático de elegir a sus dirigentes.  Menciono a estos primeros porque son lo poco que queda en orden. La presidencia del partido y sus dirigentes estatales, están por demás desgastados, por no decir irreconocibles. Muchos de ellos no fueron electos, fueron puestos para cubrir el cargo hasta el momento de la renovación, misma que ya va retrasada por 2 años, logrando que la militancia se sienta poco representada por los mismos.

La presidencia interina fue propuesta para que llevara a cabo una tarea por demás importante: la renovación de la dirigencia del partido, la auditoría y esclarecimiento de la gestión pasada de la secretaría en funciones de presidencia y el cumplimiento de los acuerdos del congreso extraordinario del 2018. En lo segundo se ha visto un avance en las otras dos cuestiones francamente no podemos decir lo mismo.

El que Ramírez Cuellar lance esta declaratoria de manera unilateral, sinceramente, decepciona. Ya que ni siquiera una conferencia similar ha hecho respecto al encargo por el que fue puesto; una alianza con un partido que sistemáticamente a estirado la liga de lo legal, rompiendo las reglas electorales, sirviendo a los intereses de un grupo pequeño y no al fragmento de la población que debería representar, ¿es de verdad un aliado necesario? El Partido Verde Ecologista de México, ¿enserio es una “marca” con la que nos deberían de asociar? No soy ingenuo, estoy muy consiente de que nadie es perfecto y que incluso morena tiene miembros por demás cuestionables. Del mismo modo, creo que debe haber gente decente en el PVEM, pero quiénes lo dirigen y su historial es algo que no puede ser ignorado.

Sólo “una alianza electoral sin proyecto”, no sería diferente de las alianzas de otros partidos como la de PAN-PRD, PRI-PVEM-NUEVA ALIANZA, PAN-PRD-MC y todas las combinaciones que hemos visto desde el 2000 hasta la fecha. Mismas que repudiamos porque no representan nada más que un hambre de intereses, mismas que tienen harta a la ciudadanía en general por que no representan más que los intereses de unos pocos, porque incluso atentan contra los intereses y valores de sus agremiados.

Una frase que la presidencia dijo en el 2018 y aún hasta la fecha repite es que “No somos iguales” y no basta con repetirlas, hay que demostrarlas. Esta es la primera llamada para demostrar con hechos que no somos iguales. Sería bueno preguntar al presidente interino y a los consejeros nacionales si pueden o no representar esas palabras.

Somos distintos o no lo somos.

Por: Benjamín Beltrán

Edición: Teresa Vazort

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