
El clima adverso provocó la respuesta del máximo mandatario de este país, ante mercados socialmente ineficientes, sabiendo que el Estado tiene la misión de ver por el bienestar del pueblo: “Un modelo económico que sólo apuesta al progreso material sin justicia se traduce en un proyecto político inviable y condenado al fracaso”. Dos días después, otro actor importante en este proyecto político, Alfonso Ramírez Cuellar (ARC) el dirigente transitorio de MORENA, presentó un documento firmado por él mismo con 5 propuestas coadyuvantes para luchar contra la desigualdad tan extremosa en este país[1]. En ellas se plantea, entre otras cosas, la necesidad de una reforma fiscal progresiva, para edificar un Estado de bienestar que cubra las necesidades básicas de las y los mexicanos. Claro que la oposición reaccionó negativamente (qué sorpresa); todos los medios y los tuits de los comentócratas divulgaron -mezquinos como son- que el INEGI entraría a las casas para hacer una contabilidad de los bienes patrimoniales, en sí mismo, de la riqueza que poseen.
Las palabras de ARC fueron “El INEGI debe entrar, sin ningún impedimento legal, a revisar el patrimonio inmobiliario y financiero de todas las personas”. Bastó con cambiarle el total sentido de las palabras del dirigente para hacer toda una parafernalia contra el partido por supuesta persecución de ricos, alegada afrenta a la propiedad privada, entre otras mentiras. Por si no fuera poco de las maromas cirqueras olvidaron que el INEGI sólo cuantifica, lo que se proponía realmente era obtener la información de otros organismos como el SAT con el fin de apoyar en la medición de la concentración de riqueza para formular (con la información pertinente) políticas públicas que disminuyan la extrema desigualdad social de México.
Las consecuencias de la pandemia
México es un país extremadamente desigual, según el primer estudio de la OXFAM, en el país, tan sólo diez personas detentan la misma riqueza que el otro 50% más pobre, caben en un cuarto los que acumulan la mitad del pastel[2]. Va haciendo sentido para quiénes es una amenaza un gobierno que tiene como objetivo disminuir el desbalance económico… Hay que agregar que a consecuencia de la excesiva concentración de la riqueza, las políticas públicas están secuestradas por intereses bastante reducidos. Es de hecho la razón por la que se han enriquecido amén del FOBAPROA y las privatizaciones a desbanda de los gobiernos neoliberales, es como pasaron a ser multimillonarios ¿son éstos empresarios talentosos en el arte de la innovación? Nada más alejado de ello, su único don fue tener los contactos correctos.


Por si fuera poco, el confinamiento tendrá consecuencias terribles. Según un reciente estudio de la CEPAL, México está entre los tres países que aumentaría más la cantidad de pobreza, de cerca de 5% a un 7%; la pobreza extrema incrementará de un 4% a un 6%[3]. También aclara que los estratos menos golpeados serán los estratos medios-altos y altos; los medios-bajos serán afectados severamente. En otras palabras: esta pandemia pegó más duro a los más desfavorecidos, golpeó a la clase media severamente también, y los estratos más altos estarán preparados para la Nueva Normalidad.
México ¿hacia una reforma fiscal progresiva?
Se tiene confianza en el presidente y su equipo, han manejado de manera aplaudible el caos esperado por esta pandemia, hay aceptación por parte del pueblo mexicano. La nueva normalidad dificultará mucho la actividad económica, habrá caída en los ingresos públicos. Sumando estos dos eventos en la coyuntura actual, podemos insistir en empujar reformas fiscales de tipo progresiva para asegurar que reciban un apoyo sustancial aquellos que estarán en los límites de la pobreza a causa del aislamiento. Lo que aquí se plantea es aumentar la cantidad de recursos que sean dirigidos para los y las más vulnerables.
Pero ¿qué es la progresividad fiscal? Básicamente consiste en que los que más tienen más pagan, como tributos por la razón de que cualquier persona que acumula más puede transferir una mayor cantidad sin ver golpeado su nivel de consumo y de vida. Esta idea les asusta, como mencioné previamente, la propuesta de ARC fue vilipendiada por ser un “agravio” contra la sacro-santa propiedad privada, sabemos que esto es una total falacia, pues sólo consiste en que paguen lo que es justo que paguen. Hay que recordarles que vivimos en una república, y desde la Carta Magna el artículo 27 es contundente: «La nación tendrá en todo tiempo el derecho de imponer a la propiedad privada las modalidades que dicte el interés público». Vivir de acuerdo a los valores republicanos implica poner primero las necesidades públicas, esto lo sabe bien el Juarista López Obrador y su proyecto.
¿Causará conflicto una reforma fiscal progresiva? Para tener efecto positivo en el planteamiento de una propuesta fiscal primero hay que ser muy claros: el objetivo es que paguen equitativamente, los que más tienen; se les exige regresarle a la nación lo que les ha dado, esto es fundamental porque la oposición no tardará en promover la histérica versión de que se quiere dejar al pueblo en pobreza, que deberán pagar impuestos los que antes no lo hacían porque los ingresos de su micro, pequeño o mediano negocio no se lo permite; la progresividad se refiere, sobre todo, a ese pequeño grupo de 10 personas que acumulan lo que el 50% más pobre. La brecha de desigualdad es tan pronunciada que no es necesario ser rigurosos en forma tributaria ante los que habitan la inestable informalidad económica. Es cierto que ricos y pobres evaden impuestos en México, pero la razón por la que lo hacen es diferente, la cúpula oligárquica lo hace por ambición, los más por insuficiencia.
Pueden temer a pagar más porque la progresividad fiscal puede comenzar por grabar al capital (que tiene unos impuestos muy bajos) y terminar por grabarles acorde a su riqueza (más que a la gran mayoría). Pero para ser honesto, la intensión es más modesta, que paguen lo que nos cobran por ISR (de un 16% a 30% dependiendo del ingreso), porque después de evasión fiscal terminan pagando menos que la mayoría. Según el estudio “Tributación para un crecimiento inclusivo”[4] son los estratos con mayor ingreso los que menos contribuyen al impuesto sobre la renta, en América Latina sólo México el decil más alto de ingresos paga una tasa impositiva efectiva de cerca del 10%, menos que Estados Unidos con 14.2%, o los países Europeos, donde el decil con mayores ingresos paga más del 20%. Los que más tienen, menos pagan.
Ahora bien, el uso de ese recurso es muy importante, durante los gobiernos neoliberales; el incentivo era a las empresas únicamente, porque la corriente teórica que dominó fue de corte pro empresarial, donde el Estado sólo tiene como misión propiciar un ambiente de negocios adecuado. El uso del recurso, debido a la baja obtención de ingresos por parte de los gobiernos, tenía poca incidencia en aminorar la desigualdad, los programas asistenciales sólo administraban la pobreza, pero no la combatían.
“El impuesto sobre la renta de las personas físicas logra en promedio una reducción de la desigualdad de un 2.1%, medida por el coeficiente de Gini, mientras que en 27 países de la Unión Europea la reducción es del 11.6%”[5]
En conclusión, una reforma fiscal progresiva seguramente generará que las capas sociales más privilegiadas se movilicen, utilizarán todos sus medios para desinformar, generar histeria, miedo y odio contra las propuestas; serán muy agresivos, en caso que eso suceda. Es una dura batalla pero no se debe desistir. Insisto en que si no es hoy los cambios en la tributación, tenemos el deber de poner en la mesa de diálogo lo necesario que es combatir la desigualdad en todos los frentes. En la segunda parte hablaremos acerca de los posibles beneficios de la progresividad fiscal, pero antes de despedirnos es relevante traer las palabras de ARC: “Estado de Bienestar como concepto y como propósito debe quedar plasmado de manera explícita en nuestra Carta Magna”.
Dos modelos no pueden ser replicables al ciento por ciento, pero celebro que el dirigente de Morena planteé estos temas para analizar, debatir y compartir entre la militancia y l@s simpatizantes. Que se vaya formando un consenso de -explícitamente- qué queremos. Mas, cómo ya es costumbre, para saber qué queremos iniciemos por lo que no queremos: nadie desea que los mercados lo dominen todo, la crisis ha demostrado lo malos que son para satisfacer las necesidades sociales más básicas, por eso el Estado debe intervenir de una nueva forma. Como dijo la sabia Ikram Antaki “El mercado es un buen servidor, y un mal amo”.[6]
[1] Los dos documentos aquí citados son los siguientes: https://lopezobrador.org.mx/2020/05/16/presidente-presenta-la-nueva-politica-economica-en-los-tiempos-del-coronavirus/; El segundo documento se puede consultar en el Twitter de ARC: https://twitter.com/aramirezcuellar/status/1262372863035805697
[2] https://www.oxfammexico.org/sites/default/files/Informe%20Me%CC%81xico-DAVOS-reducido.pdf
[3] https://repositorio.cepal.org/bitstream/handle/11362/45527/5/S2000325_es.pdf
[4] https://repositorio.cepal.org/bitstream/handle/11362/39949/1/S1600238_es.pdf
[5] Ibíd.
[6] Antaki, Ikram. “Manual del ciudadano contemporáneo”. Pág. 9
