Los vientos de cambio: el inicio de la era posneoliberal

“…sin embargo, en los últimos años, a la permanente resistencia de los movimientos sociales que tomaron la posta de los actores tradicionales en crisis, se sumó una serie de procesos políticos en varios países de la región que dieron como resultado gobiernos que –con diversos matices– apostaron a una nueva etapa posneoliberal. Los une la negación del modelo anterior y la intención de trabajar por la integración latinoamericana, aquel viejo sueño de la Patria Grande”.

                                                   -Emir Sader

Las experiencias que deja a su paso la emergencia sanitaria, producto del Covid-19, dan para hacer un corte de caja sobre cómo nuestro modelo económico ha hecho frente a la pandemia para sanar las inevitables consecuencias que ha traído consigo, y también, para comenzar a trazar un camino que enmiende la ruta hacía un futuro deseable.

Desde la entrada del modelo económico neoliberal en México, por allá a principios de la década de los 80’s, hemos sido testigos de cómo a su paso ha logrado cumplir su cometido: desde apresurar la lógica privatizadora sobre los bienes y servicios públicos, hasta la misma creación y consolidación de un marco cultural que ha adoctrinado a las masas populares bajo ciertas premisas, que en los últimos años se han venido abajo.

En este sentido, la pandemia, ha “caído como anillo al dedo”, y es que ha evidenciado tanto las carencias del modelo neoliberal, como las incongruencias de un esquema dónde se privilegia a los que tienen más sobre los que tienen menos. Por ello, a continuación, enumero las que considero son las tres principales razones por las cuáles se hace más evidente el no muy lejano resquebrajamiento del neoliberalismo en México y en algunas otras partes del mundo.

  1. Servicios públicos desmantelados: este periodo de crisis ante la contingencia de Covid-19 ha reflejado el deplorable estado en el que se dejaron los servicios públicos en este país (y en algunos otros…), y es que resulta obvio una vez que se da un repaso a la historia y tras de ello evidenciar fácilmente el nulo desarrolló de los últimos 40 años, producto del despojo a las instituciones públicas, sobre todo a las del sector salud, pendiendo siempre de una intención privatizadora. Los ruidos en contra de la 4T y su capacidad sanitaria en esta coyuntura debieran ser más críticos y objetivos, puesto que se dejó un sistema de salud pública con infraestructuras inconclusas y, sobre todo, con números financieros pintados de un rojo intenso.
  • La ética empresarial: el sector del empresariado prioriza la maximización de la ganancia antes que la empatía y la solidaridad, anteponiéndola, aún más, por sobre la dignidad humana, lo cual se evidencia ante acciones tales como la imposición obligatoria por acudir a los centros de trabajo sin las medidas preventivas de salud (ya no hablemos sobre el grado de esencialidad de la industria), provocando que el propio trabajador se perciba menos como un humano y más como un insumo, situación que nos expone la triste realidad que necesita transformarse.

Es loable mencionar que existen notorias excepciones dentro del propio sector, y resulta importante la difusión de estos casos para demostrar que el respeto por la salud de la clase trabajadora no se encuentra en conflicto con la producción o servicio, sin embargo como lo menciono, siguen siendo excepciones.

  1. La apuesta fallida por el mercado: no hace falta mucho texto para ejemplificar lo que hace muy bien el compañero Simón Levy en sus redes sociales: “Hay quien tira la fruta y la verdura porque es más caro transportar o no tiene cómo venderlas, y en frente, hay gente que no tiene que comer”, sin duda el pueblo es sabio, y sabe reconocer lo inhumano que resulta poner los insumos en manos del mercado: la producción agroalimentaria es para la ganancia, no para alimentar al pueblo.

Las reflexiones proyectadas invitan a replantearnos el estado actual de las cosas, dónde al voltear al cono sur del continente nos encontramos con experiencias de los pueblos hermanos latinoamericanos que apostaron por un proyecto de transición como lo es el posneoliberalismo, que, si bien conserva matices del modelo neoliberal debido al principio de factibilidad, deja asomarse la construcción de una historia escrita por el pueblo, una historia que piensa dejar atrás los vicios a los cuáles fuimos sometidos bajo falsas promesas, una historia que se asienta bajo otros conceptos como lo son la fraternidad, la solidaridad y el amor.

Hemos de actuar, y hemos de hacerlo con prontitud, tomando ventaja pues, de que las consecuencias del Covid-19 traerán consigo un sin fin de aprendizajes que deben materializarse en la reconstrucción del Estado, mas no en uno para unos cuantos, sino uno al servicio de todos.

Sebastian Garcia

Twitter @sebasgrc

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