LAS CONSECUENCIAS DE LOS MALOS HÁBITOS ALIMENTICIOS: LAS ENFERMEDADES CRÓNICAS NO TRANSMISIBLES COMO NUTRIENTES DEL COVID-19

Las crisis importadas con la introducción del virus covid-19 a México nos permite examinar con precisión la vulnerabilidad del estado de salud de la gran mayoría de las y los mexicanos, pues está demostrado por experiencias de otros países, que las personas que tienen mayor predisposición no únicamente son los adultos mayores (actualmente más del 10% de la población), sino también los individuos que padecen de enfermedades crónicas no transmisibles como obesidad, cardiopatías, diabetes mellitus y cáncer. En otras palabras, personas que tengan su sistema inmune debilitado.

Si repensamos la posición en la que estamos como sociedad mexicana, no solo libramos batallas en contra del virus, sino también nos enfrentamos a las consecuencias presentadas como enfermedades que se han generado y desarrollado por años de malos hábitos alimenticios, padecimientos que hoy en día son normalizados por las y los mexicanos y que son el resultado de una nociva cultura alimentaria nacional.

 Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en 2017 las tres principales causas de defunciones en México fueron provocadas primeramente por enfermedades del corazón, seguidas en orden por la diabetes mellitus y tumores malignos. Estas enfermedades se desarrollan principalmente por la obesidad, y actualmente, 8 de cada 10 padecen de obesidad, que es factor de riesgo para desarrollar enfermedad febril respiratoria por el covid-19.

Este virus resultó encontrar un poro demasiado amplio en los diversos sistemas de salud del mundo, y por lo tanto también en el de México, pues las enfermedades crónico degenerativas, son las que actualmente están provocando el mayor número de defunción en el mundo, así como el mayor costo económico, por lo que las instituciones utilizan sus recursos en adecuar hospitales y centros de salud para combatir enfermedades que no se transmiten por patógenos, sino por ambientes sociales. Ante tal problemática y ante la introducción de México a la fase dos de ésta epidemia nacional, el gobernó decidió poner en marcha el plan Dn III.

Llegará el momento en que las naciones logren vencer a éste nuevo virus a través de la generación de una cura, o simplemente rompiendo las cadenas de infección uno a uno, pero ¿qué pasará con esas enfermedades que le permitieron al covid-19 ser tan potencialmente letal en otros países y con ciertos grupos poblacionales en específico? Reformulo la pregunta, ¿seguiremos implementando las mismas estrategias de tratamiento en contra de las enfermedades crónico degenerativas o trascenderemos a una estrategia enfocada en la prevención que involucre como un eje principal la transición alimentaria comunitaria que revolucione los hábitos y las conductas alimenticias comunitarias?.

No cabe duda que las necesidades fisiológicas son las más importantes para todo ser vivo, incluso para los microorganismos, pero la necesidad más imprescindible siempre será el alimentarse y de nosotros como seres conscientes dependerá si continuamos alimentándonos para saciar el hambre o antojos o nos alimentaremos con el fin de nutrirnos. Probablemente el covid-19, no significaría una amenaza tan grande actualmente si las y los mexicanos nos alimentáramos con la intención de obtener un estado de bienestar que nos permita tener nuestro sistema inmunológico fortalecido y protegido.

Abel Leyva

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