LA GUERRA MEDIÁTICA CONTRA LA 4T

Aunque muchos “comunicadores” en lo local y nacional intenten ocultarlo, hoy la administración federal y algunos gobiernos locales emanados de MORENA enfrentan una guerra mediática e ideológica, en contra de todos aquellos entes económicos y políticos que se vieron afectados con la llegada del actual Gobierno de México.

Una guerra de intereses muy particulares, en la que, al amparo del goce y ejercicio pleno del derecho a la libertad de expresión, (que, a diferencia del pasado, hoy se disfruta ampliamente sin restricciones supralegales por parte del ejecutivo federal), y enarbolando causas que jamás les importaron, hoy los medios se dedican a atacar y demeritar constantemente las políticas del nuevo régimen que buscan beneficiar a la mayoría de los ciudadanos, a los más desfavorecidos, a esa gran parte de México que había sido históricamente invisibilizada por los gobiernos anteriores.

Algunos noticieros de canales de televisión abierta y estaciones de radio que se transmiten a nivel nacional, prefieren dedicar gran parte de su tiempo al aire a notas que más bien corresponderían a noticieros locales y en ciertos casos, a asuntos que pudieran considerarse intrascendentes a nivel nacional, con espacios de más de dos o tres minutos a notas de asuntos comunes o naturales como es el caso de algún choque entre autos o la caída de un árbol provocada por el viento, en donde no hubo lesionados o grandes daños que lamentar, hechos que comúnmente ocurren en cualquiera de los 2,465 municipios del país.

Atrás quedaron los tiempos en los que los medios cubrían cada paso y palabra del Presidente, ahora, los medios y comunicadores que a eso se dedicaban, se encuentran en una dinámica en la que exaltan de manera negativa notas comunes y de ser posible vincular esos hechos de los que dan cuenta, cualesquiera que sean, con una posible responsabilidad de parte del Gobierno Federal, incluso en casos fortuitos, es tal el propósito de atacar y desinformar, que algunos medios llegan al grado de mentir y/o manipular la información, intentando generar descrédito y expectativas que jamás exigieron a gobiernos anteriores.

Es una realidad que México tiene muchísimos problemas, y vive una lamentable descomposición del tejido social que no se generó de la noche a la mañana, ni a partir del primero de diciembre de dos mil dieciocho, lejos estábamos y seguimos estando, del envidiable nivel de vida y bienestar social de los países escandinavos, pero si de algo hay certeza, es de que, a partir de esa fecha, sí se están atacando las causas de los distintos problemas y también se están sentando las bases para mejorar las condiciones de vida de los mexicanos.

Claro está que el papel de los medios de comunicación tampoco debe ser el de aplaudidores al régimen en turno, como en su momento lo fueron algunos, solapando cualquier actividad u omisión de los anteriores gobiernos, aún y cuando esas, afectaban a las mayorías. En la generación de información y contenidos que se transmite a los mexicanos debe haber equilibrio, calidad y una ética mínima, no usar los espacios como un medio de venganza o para ejercer presión, con la intención recuperar los contratos millonarios que anteriormente recibían directa o indirectamente por parte de las antiguas administraciones, en el ámbito de las telecomunicaciones y en muchos otros rubros.

Por fortuna de la ciudadanía, a pesar de los bots y las fake news, si no fuera por el acceso que actualmente se tiene a la información a través de los distintos medios y redes sociales, que les ayudan a discernir y crear su propio criterio, los medios masivos tradicionales y sus voceros, continuarían como los dueños de la “verdad única”.

Para mayor descontento de esos medios que se resisten al cambio y que cuando dedican su tiempo a la administración federal, lo hacen mayormente para denostar sus esfuerzos, el Presidente de la República, en un ejercicio al que él se obligó, sale casi todos los días de la semana a informar y rendir cuentas a los mexicanos, actividad que también, contribuye a que la ciudadanía tenga otra versión de lo que acontece en el país, una versión directa y oficial de la vida pública del país.

Sin duda, actualmente se vive una guerra mediática en contra de las políticas del Gobierno de México, en contra de la Cuarta Transformación, en la que algunos medios de comunicación pretenden crear la percepción en la ciudadanía, de que los emanados de morena son iguales a los anteriores, igual a esos de los que recibían una larga lista de privilegios, patrocinios especiales, gigantescos contratos, condonaciones millonarias de impuestos, etc., etc., y que, además, invisibilizaban a los ciudadanos más desfavorecidos.

Está guerra es también, una guerra ideológica que busca continuar fomentando la falsa creencia de que sólo las cúpulas económicas y políticas deben ser los mayores beneficiarios del dinero público, es una lucha de las élites contra el actual régimen por mantener o recuperar esos privilegios exclusivos que despreocupadamente disfrutaban y que ahora se ven desplazados por adultos mayores, personas con discapacidad, jóvenes becarios, deportistas, estudiantes de preparatoria, trabajadores del campo, y otros, que jamás han sido su preocupación.

Todos los cambios generan cierto grado de incomodidad, la Cuarta Transformación no es ajena a esa característica, es por eso la resistencia de unos cuantos, sin embargo, vale y valdrá la pena, porque, aunque es bien sabido que los cambios de fondo no se dan de la noche a la mañana, estos sentaran las bases de un estado de bienestar para todas y todos y no sólo para una cúpula económica y política.

 Iran R. Robles

Twitter: @IrnRobles1

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