
La batalla por recuperar los derechos laborales ha sido tema fundamental para los promotores de la cuarta transformación, con ello ineludiblemente se trae a colación el tema de la subcontratación y como esta contribuye a la disminución del poder adquisitivo de los asalariados, así como en la pérdida de prestaciones y garantías laborales históricamente ganadas por medio de la lucha social.
Con ello, para explicar tan complejo fenómeno las visiones que presentan nuestra/os intelectuales orgánicos (incluso la Secretaria del Trabajo) para crear criterio ante lo que se está por venir, se desprende la idea de señalar la existencia de dos tipos de outsourcing, por su parte, el ‘’bueno’’ (legal) que corresponde a aquel que promueve las tan sonantes ventajas de recibir servicios especializados por parte de empresas expertas, hecho que, bien ejecutado, coadyubarían a la reducción de costos para la empresa y el beneficio general de toda la sociedad; mientras que su contraparte la ‘’mala’’ o ilegal subcontratación es aquella práctica donde las empresas hacen uso de este recurso para disminuir costos y vía detrimento de los compromisos patronales que conducen a pagar por debajo de lo legal como resultado de arreglos burocráticos y falsas facturas.
Si bien, la línea que divide uno de otro no parecería ser muy clara, en la práctica es el segundo tipo lo que la crítica ha dado por característica inherente de la subcontratación, ya que, siendo muy optimistas pudiera sugerirse que no afectaría al trabajador, este no encuentra ventajas de peso en sus condiciones laborales/salariales al ser parte de esta práctica.
En este escenario, recientemente se han presentado una serie de reformas a las leyes Federal del Trabajo y del Seguro Social para controlar esta práctica (la cual fue regresada a comisiones para modificarse) Por un lado, los apologistas de la subcontratación sugieren que bastaría regular las prácticas, de tal modo que se fuese punible las prácticas perversas en cuanto a subcontratación como se mencionó en la mañanera del 15 de enero, con lo que se pretendería categorizar como delincuencia organizada el que el único propósito de un prestador de estos servicios sea la disminución de las responsabilidades patronales en materia de tributación, seguridad social y despidos masivos; con ello serán perseguidos por los delitos de falsa facturación y defraudación fiscal.
En México las industrias que más utilizan la subcontratación son: la industria de plásticos, manufactura (en la banda), turismo y en la banca, a título personal agregaría la incidencia en servicios de limpieza y en los call-centers; siendo estas actividades a simple vista no muy ‘’especializadas’’ (requisito indispensable para que sea una práctica legal), sino más bien aquellas que sin subcontratación ya son caracterizadas por bajos salarios, alta rotación de personal y precariedad laboral. Lo cual según la experta en temas laborales Ivonne Vargas (opinión que sustentan los gremios empresariales) es indispensable mantener, ya que las prácticas de subcontratación y estas actividades representan un baluarte de la economía mexicana donde el mover este esquema legal (que está dentro de la ley), pudiera desembocar un escenario desastroso para esta, ya que ‘’tronarían’’ muchos negocios que hacen uso (o abuso) de este tipo de prácticas, ya que la subcontratación es ‘’muy importante para la economía’’; habría que añadir que para el caso de las actividades turísticas las personas subcontratadas realizan principalmente labores de servidumbre, o el caso de las maquiladoras sonorenses, donde las y los trabajadores frecuentemente deben afrontar largas jornadas de horas extra para poder alcanzar el mínimo ingreso que les permitiría satisfacer sus necesidades, lo que hace que ante el exhausto escenario dejen su trabajo sin crear antigüedad y sin indemnización adecuada al poco tiempo, para posteriormente cuando la necesidad apremie ingresar nuevamente a cualquier maquiladora por las facilidades de contratación.
De esta discusión pudiera sugerirse que por más ‘’bueno’’ que sea el outsourcing bueno, este en los hechos contribuye de igual manera al no reconocimiento de las garantías laborales y de salarios en los trabajos más precarios, de tal manera que se pretende sostener con el argumento legalista (el cual en todo momento se presta a la interpretación); sin embargo, el objetivo sigue siendo el mismo, disminuir los costos reducir las responsabilidades de la empresa con sus trabajadores.
Con todo esto no pretendo deducir una serie de prescripciones sobre cómo debería procederse con el tema, sino señalar que la práctica de la subcontratación sirve a los intereses de los empresarios, a los que les tiene sin cuidado ir en contra de los trabajadores cuando la ley se lo permite por más regulado y bueno que se pretenda.
Carlos Padilla Morán
Twitter: @CCarlosPaMo
Fuentes:
- Agregarán las propuestas de los empresarios al dictamen para regular el outsourcing.
Andrea Becerril y Víctor Ballinas.
https://www.jornada.com.mx/2020/02/14/politica/007n1pol
- De Buena fe – Transformación de la política laboral (14/10/2019)
Entrevista a Luisa María Alcalde
- Detectan más de mil empresas con subcontratación ilegal que afectan a más de 800 mil trabajadores.
- Es la Hora de Opinar-11 de febrero de 2020
Entrevista a Ivonne Vargas Hernández.
- ¿Qué es el outsourcing legal y el outsourcing ilegal?
